Hace unos días comentaba en twitter: “Uno entiende los problemas del Estado del Bienestar viendo el comportamiento de la gente ante el desayuno del hotel”. Todos hemos vivido ese espejismo de gratuidad: El desayuno ha sido pagado de manera colectiva y por una cantidad indeterminada (hay que reconocer que puede llegar a ser una sensación muy agradable), el hecho de que el desayuno resulte caro o barato ya sólo depende de lo que cada huésped sea capaz de comer con lo que tratará de maximizar el beneficio de la cantidad invertida desayunando lo máximo posible. De ahí los a veces inverosímiles platos de algunos clientes que se sirven cosas que no necesitan y que jamás pedirían si tuvieran que pagar ellos solos la cuenta. Como la pagamos entre todos cada cliente del hotel se convierte en un “gorrón” -los académicos lo llamarían Homo Economicus- que intenta que el desayuno le resulte antieconómico a otro cliente o al propio hotel.

Con las contribuciones sociales sucede exactamente lo mismo. Ningún asalariado sabe con precisión qué cantidad de sus impuestos se destina a su futura pensión, a su seguro sanitario de la Seguridad Social o a su hipotética prestación por desempleo. Mediante la retención en nómina el Estado logra el mismo espejismo de gratuidad que el hotel con el “breakfast included”. Como los contribuyentes no saben cuanto les cuesta y se paga entre todos (el llamado “sistema de reparto”) tratarán de maximizar el cobro de la prestación por desempleo, las visitas y pruebas médicas en la Seguridad social, etc. No se comportarán como el ciudadano agradecido a la comunidad que ha contribuido a “pagar el desayuno” sino como el ansioso huésped que asalta la fuente de huevos revueltos.

El problema del sistema de reparto es que funciona de tal forma que el desayuno lo pagan los que no desayunan y sólo puede funcionar así. Como el Estado del Bienestar nace con una inconfesable vocación deficitaria en el momento en el que el número de personas que pagan no es el suficiente no hay desayuno para todos (en realidad porque nunca hay desayuno para todos). Es lo que se conoce popularmente como una estafa piramidal o sistema Ponzi. Unas cuentas rápidas a modo de ejemplo:

País X

Cobradores netos Pagadores netos

5 millones de parados 14 mills. contribuyentes sector privado

8 millones de pensionistas

3 millones de funcionarios

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16 millones cobran 14 millones pagan

Es decir, cada contribuyente mantiene a 1,14 ciudadanos a su cargo. Ahora supongamos que el paro sube otro millón.

Cobradores netos Pagadores netos

6 millones de parados 13 mills. contribuyentes sector privado

8 millones de pensionistas

3 millones de funcionarios

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17 millones cobran 13 millones pagan

Es decir cada contribuyente mantiene a 1,3 ciudadanos. Un incremento del 6% de las personas que perciben dinero del estado ha incrementado la carga sobre la clase productiva un 14%. ¿Cuánto tiempo se puede mantener un sistema así?

La realidad es aún peor puesto que el llamado “Fondo de Reserva” de la Seguridad Social se ha destinado en su práctica totalidad a financiar deuda pública. En otras palabras: El Estado se ha gastado el dinero de nuestras pensiones en otra cosa. Naturalmente cuestionar el sistema por el cual el Estado cuando sobra dinero se lo gasta en otra cosa y cuando falta sube los impuestos (en serio, por estas cosas había revoluciones en otros tiempos) es de una falta de solidaridad que no cabe más con lo cual nadie habla de ello. La tendencia demográfica nos conduce a que cada vez haya más pensionistas y menos contribuyentes pero nadie habla de ello. En la habitación -como dicen los americanos- hay un gorila de 800 libras pero no hablemos de él. Hagamos reformas laborales toqueteando los días de despido, subamos los impuestos a la gente de rentas medias pero por favor que nadie hable del enorme gorila. Mientras cada contribuyente no tenga su propio seguro de desempleo, su propio seguro médico y su propio fondo de pensiones el sistema estará permanentemente amenazado. Es necesario que cada uno sepa qué parte del desayuno paga y a qué tiene derecho. There’s no free lunch.